Tres en uno. En su oficina conviven tres estudios de arquitectura: el de ella, el de él y otro que comparten ambos. La frontera entre las tres maneras de trabajar es tan sutil como su propia arquitectura, pero les ayuda a mantener ciertas distancias, momentos privados y, al mismo tiempo, compartidos. En la primera planta de aquella nave a partir de esa mesa es el estudio de Ryue y, a partir de la otra, es el de Kazuyo. Juntos preparan una exposición que comenzó su viaje en el Museo de Arte Contemporáneo del siglo XXI en Kanazawa, al noroeste del país. Como pocas obras de arquitectura contemporánea, este recinto circular para exposiciones, proyectado por ellos en 1999, merece una peregrinación. Apartado del circuito turístico del Japón tradicional, se terminó de construir en 2004 y por él recibieron el León de Oro de la novena Bienal de Arquitectura de Venecia. Un nuevo concepto para exhibiciones basado en la circulación fluida, un camino cíclico de eterno retorno; el concepto shintoista del río de la vida en un jardín seco, el círculo. Un museo de libre configuración donde el visitante decide su camino. Sus bordes se confunden con la ciudad, desmaterializando la arquitectura, y se muestran por igual a un entorno heterogéneo.
La piel transparente y delicada de vidrio limpio es la única membrana que separa el interior del exterior. La percepción ambigua durante las transiciones espaciales, la ausencia de umbrales y el ilusionismo de la materia son algunos de los argumentos más convincentes en gran parte de sus obras. Éste y otros muchos proyectos se amontonan en la oficina como formando parte de una filosofía de trabajo que tampoco conoce sus límites.
Juego de prestidigitación. En Omotesando, una de las avenidas comerciales de Tokio, la firma Christian Dior confió en ellos el diseño del contenedor de sus productos que resolvieron transfigurando la escala al desdoblar cada forjado en dos. De esta manera, las plantas técnicas se combinan con las de uso público en otro juego de prestidigitación. Su piel sedosa de poliéster ondulado pretende sugerir un interior sensual. Lástima que la firma tuviera otras intenciones contradictorias para contaminar sus interiores.
El domingo, precisamente, nos contaba Sam Chermayeff, mientras caminábamos hacia su casa por Ohta-ku, que con veinte años intentó por primera vez, desde su universidad de Nueva York, incorporarse al estudio de Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa en Tokio. Dos años después lo volvió a intentar, y ahora, con veintiséis, es uno de los más veteranos de la oficina. Sam es el coordinador de la exposición que SANAA presenta desde hoy el MUSAC de León. Finalmente llegamos a su vivienda alquilada a una hora y media de la oficina. El señor Noriyama, su propietario, estaba esperando. Un hombre pequeño, solitario, amante de la música, que años antes le había encargado a Nishizawa su vivienda con la intención de poder alquilar parte de ella. Ryue decidió atomizar los usos y convertir cada estancia en un pequeño volumen, en una pequeña casita, utilizando el mismo sistema constructivo con el que Sejima sorprendió al mundo poco antes en la Small House. Una plancha de acero de 16 milímetros como único soporte estructural y sirviendo de acabado al mismo tiempo. De esta manera desintegran las fronteras de la arquitectura, la masa desaparece y los usos son capaces de relacionarse de otra manera.
El muestrario. El propietario convive con los inquilinos en una aldea de volúmenes a pequeña escala. Ahora, mientras se inclina para poder subir por una escalera del tamaño imprescindible, el señor Noriyama nos enseña orgulloso una estantería repleta con todas las publicaciones sobre su casa. Después de la visita aquel domingo, Sam regresó a la oficina para continuar trabajando. Las últimas noticias que habíamos tenido de sus arquitecturas volátiles desde España estaban publicadas en un extraordinario Croquis de finales de 2004 y en alguna que otra publicación menor. Con esta exposición se presentan los trabajos terminados recientemente, como el Museo de Arte de Toledo, en EEUU, en la línea de Kanazawa, aunque depurando sus aristas para generar atmósferas aún más evanescentes en Ohio. La Escuela de diseño de Zollverein, en Alemania, la terminal de transbordadores de Naoshima o el campus Novartis en Suiza son otras obras acabadas, publicadas en Japón hasta la extenuación. Como proyectos en curso, la ampliación del IVAM -presente en la muestra de arquitectura española para el viejo MoMA- o las cajas apiladas del nuevo MoMA, Museo de Arte Contemporáneo para Nueva York.
La innovación formal y tecnológica que nos sorprendía hace unos años de las figuras japonesas de la arquitectura contemporánea ha alcanzado su madurez con Sejima y Nishizawa, dos arquitectos que producen un efecto contagioso entre los estudiantes japoneses, dejando muy atrás las imágenes de Tange, Maki, Ando, Isozaki o incluso Ito. En definitiva, SANAA elabora su propio lenguaje con herramientas estrictamente arquitectónicas recurriendo a una sensibilidad oriental muy próxima a la ilusión etérea en pleno proceso de desaparición.
publicado originálmente en www.abc.es


