
A mí, si les digo la verdad, Calatrava ni me va ni me viene, me interesa por lo que tiene de síntoma y acaso ese interés opere como una no intencionada apología. Sin embargo, me divierte enormemente que sea el ingeniero que todos los arquitectos adoran detestar, si me permiten el calco del inglés. Por eso, como la Musa casi al albor del día (bueno, no, pero casi lo mismo, en cuanto me senté en la biblioteca) me envió esta pequeña maldad sobre el motivo del éxito de Calatrava, yo la reproduzco obedientemente, porque si hasta Góngora seguía los dictados de su Musa, qué voy a hacer yo…
Todo es hacer la busqueda: calatrava...vía LA GATERA



