Por Sergio Rodríguez * Pablo Romero
No obstante, su puesta en marcha requiere tomar una decisión que puede ser clave, debido al desarrollo actual de las redes WiFi:
¿Debe protegerse o es mejor dejarla abierta a cualquiera? Y en caso de dejarla abierta, ¿se debe permitir el acceso público de forma altruista, o es más conveniente intentar sacar un beneficio?
Muchos usuarios de líneas de banda ancha con
conexión inalámbrica no saben que sus redes se pueden
proteger con una simple clave que encripta la señal. Por eso, es habitual que en bloques de vecinos los más espabilados
'roben' parte de la conexión a quienes dejan abiertas sus redes. Según un
informe de PandaLabs, cerca de un 60% de las redes WiFi no tiene ningún tipo de protección.
Pero si la intención es dejar la red abierta y no protegerla, ¿por qué no avisar de ello y
permitir que cualquiera se conecte sin abusar? Hay muchas opciones para hacerlo. La mayoría es a través de
comunidades WiFi organizadas en multitud de puebos y grandes ciudades. Otros sistemas son
redes de conexión globales. Un tercero son las
empresas que se dedican a las conexiones inalámbricas.
¿Gratis o con beneficios?

Ilustración: Elisabeth Nogales.
Uno de los servicios gratuitos de más aceptación a nivel mundial es
ShareMyWiFi.com. En él se aprovechan los mapas de Google para ubicar
puntos de acceso abiertos por todo el mundo. Todavía no hay muchos en España, pero crecen día a día.
Red Libre es un portal español en el que se puede encontrar una
completa lista de comunidades 'inalámbricas' del país.
Hotspot Locations o
Free-Hotspot son opciones interesantes para que quienes viajen a menudo sepan
desde donde conectarse con su dispositivo portátil con tecnología WiFi.
Conectar una ciudad entera con WiFi no es fácil. El alcance de estas redes inalámbricas se limita a unos 100 metros a la redonda, aunque se trabaja por mejorarlo. Sin embargo, algunas ciudades, como
Filadelfia o
Toronto o Londres quieren dar a sus ciudadanos acceso a la Red desde cualquier lugar.
San Francisco incluso podría ofrecerlo gratis, y
Google ya ha hecho una propuesta, que incluye la posibilidad de una conexión de pago a mayor velocidad.
Nuevos negocios
Algunas empresas han visto un filón en esta
tendencia. El empresario español
Martín Varsavsky apuesta fuerte por las conexiones WiFi a través de su nueva compañía,
FON.
Esta compañía ofrece
'routers' WiFi con un 'software' propio para compartir la conexión. Los usuarios pueden elegir entre tres modelos. Los
'Linus' comparten su conexión y a cambio pueden usar las de los demás gratis, los
'Aliens' se conectan a la red de FON pagando una determinada cantidad, y los
'Bills' revenden conexión a cambio por un 50% de los ingresos que genere su punto de acceso.
Las opciones son numerosas. Lo difícil es decidir.
Tanto proteger como compartir tienen ventajas e inconvenientes. Pero, en un mundo que aspira a la conexión global, lo segundo parece tener mucho más sentido, sobre todo si se hace de forma gratuita y se contribuye a crear una comunidad activa.
Publicado originalmente en